Método · · 1 min
De la capa SIG al instrumento de planeación
Una capa de información describe. Un instrumento orienta. Entre una y otra hay cuatro pasos que casi nunca se escriben, y ahí se pierde la mayoría de los estudios.
En uso Método en uso; los cuatro pasos pueden cambiar.
Buena parte del trabajo territorial termina en capas: polígonos con atributos, rasters con valores, puntos con categorías. Son indispensables y, por sí mismas, no cambian nada. Un instrumento de planeación (una regla, un programa, un criterio de inversión) sí lo hace. El tránsito de una cosa a la otra es un método en sí mismo.
Tengo una opinión impopular en el gremio: sobran especialistas en SIG y faltan personas que sepan convertir una capa en una regla. Lo segundo exige conocer la ley, el presupuesto y la operación de una oficina pública tanto como el software.
1. Elegir la unidad en la que se actúa
Los datos vienen en sus propias unidades: AGEB, manzana, tramo. Las decisiones ocurren en otras: el predio que se autoriza, el cruce que se interviene, la supermanzana donde se abre un servicio. El primer paso es llevar la evidencia a la unidad de la decisión.
2. Escribir la condición
Un mapa muestra un gradiente; un instrumento necesita una condición: a menos de tanto, más de tanto, fuera de tal zona. Escribirla obliga a explicitar umbrales que en el mapa quedaban implícitos en una rampa de color.
3. Mostrar el costo de la condición
Toda condición excluye algo. Un buen instrumento lo hace visible: cuánto suelo deja fuera, cuántas personas, cuántos cruces. Así la discusión pasa de los principios a las consecuencias.
4. Hacerlo reproducible
Si otra persona no puede llegar al mismo resultado con los mismos datos y supuestos, no hay instrumento, hay opinión. La reproducibilidad es lo que permite que un análisis sobreviva a un cambio de administración.
Problema, método, herramienta. No al revés.